Comentario Evangélico. Domingo 20 B Ordinario.

Jesús dice "Yo Soy". Esto nos recuerda cuando Moisés preguntó a Dios su nombre y El respondió: "Yo Soy".
Solo Dios "Es" por si mismo, sin depender de otro. Solo en Dios todas las cosas son.
Dios, "Yo soy", quiso hacerse Pan de Vida para que nosotros también "seamos".    
A las otras criaturas Dios le da de una vez su plena existencia.
Pero el hombre es diferente.
El quiere darnos mas y mas vida. Mas y mas participacion en Su Ser.
Jesús nos da vida haciéndose víctima en la cruz.  Su carne y sangre inmolada por amor nos da vida.
6,54: "El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día."
Solo en Jesús participamos del ser de Dios como hijos amados y por lo tanto llegamos a "ser" plenamente
Dios ha querido contar con nosotros para nuestra propia realización. El amor requiere libre aceptación y respuesta para poder ser fecundo.
Jesús es el siempre fiel. Fiel al Padre y fiel a nosotros. La Eucaristía no es algo que podemos recibir y seguir igual. Compromete a una unión permanente. Así es el amor. Es casarse con Dios.
Jesus dice: 6,56: "El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él".
6,57 "Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí."
Sin la Eucaristía nuestra existencia está fustrada y termina en muerte.
Porque fuimos creados para el amor, para ser hijos de Dios.
oan Ireneo: "la gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios".
Quien recibe al Señor crece; quien no lo recibe pierde aun lo que tiene.
"Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará". Mateo 13,12
Todos podemos tener el Pan de Vida porque Jesús ya pagó el precio. Pero hace falta responder con amor. El amor lo requiere todo.
Para recibir bien el Pan de la Eucaristía debemos primero recibir bien el Pan de la Palabra y responder "SI"
No se trata de dos panes sino de un único pan.
El siempre está realmente presente en la Eucaristía pero no nos aprovecha si no creemos en su Palabra. 
El Padre Cantalamessa, en su excelente comentario, enseña que es importante entender el significado de los elementos que Jesús escogió para la Eucaristía, elementos que nosotros ofrecemos en la Misa: El Pan es alimento y representa nuestro trabajo, nuestras luchas. El vino es sangre y representa el sufrimiento pero también representa la alegría. El cristiano no se embriaga con el vino, tiene la fuerza para no ser dominado por los vicios. Ha descubierto la embriaguez (El gozo) del Espíritu Santo.
En la Eucaristía le ofrecemos todo al Señor: las alegrías y los sufrimientos. Recibimos de El su vida para vivir en su amor.

Sagrados Corazones.

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