Carta a los niños de catequesis (11-10-2015)

CARTA A LOS NIÑOS DE CATEQUESIS

      Queridos niños:

       Habéis comenzado la catequesis y estáis muy contentos.  Este verano habéis disfrutado montando en bicicleta, comiendo macarrones y helados. Habéis hecho excursiones. Habéis estado en el pueblo, en la playa o en casa, pero con un horario muy diferente. Cada mañana os levantabais más tarde de lo que hacéis ahora.  Algunos es la primera vez que asistís a la catequesis y casi todo es nuevo para vosotros. Otros ya estuvisteis el curso pasado. Y es que vais creciendo.  Hay días en los que no es fácil estar atentos en catequesis. Son muchas las cosas que tenéis que hacer después de clase. Un montón. Los mayores las llamamos “actividades extraescolares”. Este año vuestros padres os han apuntado a música, inglés, natación, fútbol, baloncesto, jota y muchas otras.      

       De vez en cuando les decís a vuestros padres que no os queda tiempo para nada. Y es que, además de las clases, al volver a casa tenéis de merendar, hacer las tareas, jugar un rato, ver un poco la tele, preparar la mochila para el día siguiente y dormir pronto.      

       Y todo esto cuando las cosas van bien y no tenéis visita con el dentista, el oculista o el médico de la tos.      

       Pero lo que más os gusta es saber cosas de Jesús. Os interesa mucho conocer sus milagros y escuchar sus palabras. Disfrutáis cuando os leen lo que les pasa a todos los que se acercan a Jesús. Se vuelven a casa siendo mejores de lo que eran antes. A veces Jesús los cura de sus enfermedades. Otras veces los llama para que sean sus amigos. O les dice que vayan a anunciar su palabra.      

       Lo mejor de todo es que Jesús quiere ser vuestro amigo, vuestro compañero. Está siempre a vuestro lado y no os olvida. Conoce vuestro nombre. Sabe lo que os preocupa. Se alegra con vuestras alegrías y no os abandona cuando estáis tristes.      

       En catequesis parece que estáis en un aula del colegio, porque hay mesas, sillas, libros, cuadernos, fichas, lápices, gomas y pinturas. Pero es distinto. Es otra cosa. Tiene mucho que ver con el corazón.       Os gusta mucho pintar las fichas. Tenéis vuestras propias pinturas, pero las que más os gustan son las de los catequistas. Porque siempre están bien preparadas, con la punta afilada, en orden, por colores. Bueno, no siempre. Después de un rato, las pinturas ya están un poco descolocadas, pero las podéis compartir entre todos. Y, a la semana siguiente, parecen nuevas.      

      Aprendéis oraciones de memoria, porque sois listos y os resulta fácil recordar las palabras, sobre todo cuando las repetís varias veces. Y, si no os acordáis, las tenéis escritas en el catecismo. Y cuando rezáis juntos, es más fácil todavía.      

        Os enseñan canciones. ¡Qué bonitas son! Cuando volvéis a casa las vais repitiendo por el camino. Al llegar a casa las volvéis a repetir. Y, al final, vuestros padres también se las saben. Y vuestros abuelos.      

      De vez en cuando veis algunas películas. Son muy breves. Suelen terminar con un consejo o algo para pensar.      

       Ya es hora de ir terminando la carta.      

       Jesús os quiere mucho.  Yo también.      

       ¡Hasta otro día!      

+Julián Ruiz Martorell, obispo de Jaca y de Huesca               

We use cookies
Este portal web únicamente utiliza cookies propias con finalidad técnica, no recaba ni cede datos de carácter personal de los usuarios sin su conocimiento. Sin embargo, contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas este portal web que usted podrá decidir si acepta o no cuando acceda a ellos.